miércoles, 9 de diciembre de 2009

SI LLEGO A MAYOR...


Caminar todos los días por el mismo lugar y darse cuenta de que el graffiti se ha ido borrando con las pisadas, con la lluvia de los días pasados, con los posados robados.

Contemplar cómo los árboles se desnudan una vez más, creando sólo para nosotros una hermosa nevada rojiza, como si el cielo que se incendia cada atardecer se rompiese en mil pedazos, con el único objetivo de servir de marco para nuestras fotos.

Despertarme cada mañana, mirarme en unos ojos que devuelven una mirada aún soñolienta, y reflejar surcos cada vez más pronunciados. Recibir con una sonrisa el discurrir del tiempo que acelera sus pasos y empieza a convertirse en desenfrenada carrera.

Pensar en lo que quiero ser de mayor.
reirconlospayasosunavezmas
Mantener una ilusión que
no se diluye con las
preocupaciones.

Besar como si fuese la última vez.

... quiero seguir siendo yo.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

BAJO TIERRA


Como la boca del Averno.
Un Cerbero incluido en el pack.
Monedas para pagar el viaje de Caronte...

Me sumerjo bajo la tierra horadada con ansia. Ansia de ganar tiempo, ansia de favorecer el movimiento frenético de la urbe, ansia de ser ubícuos, ansia de poder con todo.

Cada día es distinto aunque la gente que me acompaña sea la misma. Los rostros cambian, sí, pero las actitudes permanecen inmutables. Y eso que yo busco, rastreo los cambios que deseo sean posibles, pero no hay manera.

En ocasiones me gustaría transfigurarme en uno de esos ancianos de cuento con moraleja, y mostrar que el egoísmo no es más que una falta de respeto hacia los demás. Pero, ¿quién me creo yo para dar lecciones de nada?

Mi labor está en la pura documentación visual, archivos que pasan a la memoria y que allí se quedan dejando de ser mera anécdota para convertirse en absoluta constatación de la realidad.

Tengo miedo. No me avergüenza confesarlo. No me asustan esas noticias que no dejan de destilar violencia audiovisual. Me dan miedo ellos.

Y sé que no puedo hacer nada por ayudarles, que en el fondo se trata de eso. Todos estamos perdidos en la vida pero cada uno lo manifiesta como quiere o como sabe. Otras veces quisiera ser un pescador con botas gigantes y caña presta a la rápida recogida de los que se ahogan pero ni siquiera lo saben.

¿Y por qué yo?, me pregunto tan a menudo que la frase ha dejado de ser un pensamiento para pasar a convertirse en un bucle. ¿Por qué no apretar el botón de pause? Siento defraudaros pero esa respuesta no la encuentro en el cajón de soluciones para todo. Ya quisiera yo...

Mi labor está en la pura documentación visual, archivos que pasan a la memoria y que allí se quedan dejando de ser mera anécdota para convertirse en absoluta constatación de la realidad.

Pero no os penséis que por ésto no me gusta el subterráneo. Las posibilidades que ofrece el medio de transporte son infinitas cuando de imaginación se trata. Desde la aventura de adjudicar al azar historias ideadas entre Sol y Gran Vía hasta la escucha de Artistas que no entienden de leyes, pasando por una moda creada para la ocasión, pensada según las corrientes de aire de las pasarelas de Núñez de Balboa.

Un día se acomodan a mi lado tres mariachis que hablan por teléfono con susurros de amor y escuchan las canciones más charras en un viejo mp3. Mañana, un pequeño que enseña la lengua, cómplice con la única persona del vagón que le presta un mínimo de atención. Ayer habrá sido un hombre absolutamente ebrio que chilla proclamas y pega patadas a todo aquel que le ignore: házme caso, tal vez sea el más lúcido de todos los habitantes del subsuelo.

Cada vez me gustan más los zapatos. No olvides sacar brillo a tu mejor par.



Como la boca del Averno.
Un Cerbero incluido en el pack.
Monedas para pagar el viaje de Caronte...


* Imagen Don´t be a jerk: http://www.frkncngz.com/

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL MURO

El muro.
Ese muro de ladrillo rojizo.
Una pared fragmentada en pequeñas piezas regulares.
Una separación entre lo de aquí y lo de allá.
Un bloqueo para una mirada ávida y curiosa.
Un impedimento para salir del lugar de permanencia y dejar a la mente vagar con libertad.
Cada vez que me apoyo en el alféizar de la ventana, un vano hecho con la intención de dejar pasar la luz, sí, pero también para permitir el escapar por un instante de la soledad, me topo con ese edificio que alardea de vestido geométrico.
Tal vez pudiera desviar la mirada hacia otros horizontes, enfocar la vista con otro ángulo y divisar nuevos paisajes.
Tal vez suceda que lo que el muro obstaculiza avive la imaginación y permita huir de una realidad poco emocionante en ocasiones.
Es en esos momentos cuando el muro se transforma, muta en su apariencia (su esencia sigue siendo la misma, corpórea y dura) y aparece ante mis ojos como una enorme pantalla inmaculada sobre la cual es posible proyectar fantasías de película.
Hay días en los que quisiera ser un famoso bucanero y surcar los mares a bordo de un velero bautizado con tragos de ron y nombre de mujer.
Evoco estos pensamientos y el olor a salitre es tan vívido que puedo escuchar el rumor de un oleaje todavía calmo aunque presto a sucumbir al capricho de la tormenta venidera.
Otras veces puedo verme ataviada con ricas telas, hermosos sombreros y lujosas joyas, interpretando melodías emocionantes ante un público entregado mientras recorro escenarios del mundo entero.
Esto sucede en los días más caprichosos, los menos.
Los más muestran una faceta humilde, más auténtica, y me conformo con un pequeño local donde dejarme llevar por las notas de una escueta banda de jazz.
Algunas veces imagino que menguo en tamaño y en edad y retorno a la infancia manteniendo la consciencia adulta.
Todo es tan diferente a lo recordado...
Los días de colegio son nuevas oportunidades de aprender y los juegos se disfrutan con mayor intensidad.
Los años cumplidos pueden ser una verdadera bendición si la inocencia no se pierde por el camino.
Y qué decir de los momentos que paso en el Japón de tiempos pasados, paseando bajo almendros en flor, aprendiendo del silencio y absorbiendo la sabiduría de un maestro en el manejo de la katana.
El ser un samurai aventajado estimula para recrear aventuras cada vez más emocionantes.
La violencia de la lucha da paso a la belleza de los movimientos de aquellos que saben defender su honor sin caer en crueldades innecesarias.
...
Cada día que me asomo a la ventana se convierte en una fuente de maravillosos sueños, de medios de gran evasión, de rupturas de la rutina.
Como si se tratase de la idea del kinoglaz llevada al extremo, la mente arroja imágenes a través del ojo.
Por unos instantes la cosificación hace del cuerpo un ente inerte que, sin embargo, insufla vida a 24 imágenes por segundo.
Soñar despierta.
Dominar la mutación con una perfección tal que permita el obtenerla a antojo.
Ser protagonista de imágenes en tantas ocasiones vistas.
Pasar de un lado a otro a través de una delgada línea.
Walking the line, tócala otra vez, Sam.


lunes, 26 de octubre de 2009

PLOFF


From http://www.frkncngz.com/

miércoles, 7 de octubre de 2009

PETER ANSIABA UNA...






... yo me he cosido dos a la punta de los pies, para tener de repuesto cuando ponga la lavadora.


* Fotografía: bolboreta (Matadero Madrid).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

TÉ DE LÁGRIMAS

Búho sacó una tetera del armario.
- Esta noche haré té de lágrimas - dijo -.
Puso la tetera en sus piernas.
- Ahora - dijo -, comenzaré.
Se quedó muy quieto en su silla y se puso a pensar en cosas tristes.
- Sillas con las patas rotas - dijo Búho -.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
- Canciones que no se pueden cantar - dijo Búho -, porque las letras han sido olvidadas.
Búho comenzó a llorar. Una gran lágrima rodó por su mejilla y cayó en la tetera.
- Cucharas que han caído detrás de la estufa y nunca más serán encontradas - dijo Búho -.
Más lágrimas cayeron en la tetera.
- Libros que nunca más podrán ser leídos - dijo Búho -, porque algunas páginas les han sido arrancadas.
- Relojes que se han detenido - dijo Búho -, y no hay nadie cerca para darles cuerda.
Búho estaba llorando. Grandes lagrimones caían dentro de la tetera.
- Amaneceres que nadie vio porque todo el mundo estaba durmiendo - dijo Búho sollozando -.
- Puré de papas abandonado en un plato porque nadie quiso comérselo - dijo llorando -. Y lápices que son demasiado cortos para escribir con ellos.
Búho pensó en muchas otras cosas tristes.
Lloró y lloró.
Pronto, la tetera estuvo llena de lágrimas.
- Bueno - dijo Búho -, ¡ya estamos listos! Búho paró de llorar. Puso a hervir la tetera sobre la estufa para hacer té.
Búho se sintió contento mientras llenaba su taza.
- Esta un poco salado - dijo -, pero el té de lágrimas siempre cae muy bien.

[Un cuento de Arnold Lobel leído en http://librosfera.blogspot.com/2009/09/te-de-lagrimas.html]



viernes, 25 de septiembre de 2009

SUEÑO PARA EL INVIERNO I

a ella...
"En el invierno viajaremos en un vagón de tren
con asientos azules.
Seremos felices. Habrá un nido de besos
oculto en los rincones.
Cerrarán sus ojos para no ver los gestos
en las últimas sombras,
esos monstruos huidizos, multitudes oscuras
de demonios y lobos.
Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...
un beso muy pequeño como una araña suave
correrá por tu cuello...
Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara
-y tardaremos mucho en hallar esa araña,
por demás indiscreta".

(Rimbaud).