martes, 27 de abril de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
EMOCIONES
Emilio Morenatti posando frente a su obra acerca de la violencia de género en Pakistán.Primer Premio Fotopres 2009.
1º Interés por observar de cerca el trabajo premiado tras verlo estampado en cartelas que ondean en las calles de toda la ciudad.
2º Estupefacción ante el horror llevado al extremo último. No quiere tener más hijas, por eso se deshace de ella, literalmente.
3º Nudo en la garganta. No poder entender una realidad que daña poderosamente pero que es real, sí.
4º Lágrimas en los ojos difícilmente reprimibles. Querer llorar de forma íntima y no poder hacerlo.
5º Ganas de huir. No poder creer que exista algo así.
6º Comprender, al fin, el trabajo mostrado y darse cuenta de la fuerza y la dignidad de estas mujeres. Dadles una oportunidad. Gente como ellas pueden cambiar el mundo.
Todo ello en menos de un segundo. Agradecida.
viernes, 2 de abril de 2010
NO LO OLVIDES
"Un cadáver en un portal, tieso como el cuero. Haciéndole un mohín al día. Se arrimó al chico. Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre, dijo.Quizás deberías pensar en eso.
viernes, 26 de marzo de 2010
TEMPUS FUGIT
domingo, 14 de febrero de 2010
ALGO DE MISTERIO, POR FAVOR
sábado, 13 de febrero de 2010
MENTE EN BLANCO Y DÉJESE LLEVAR

Cuando asistir a una función circense deja de significar tigres (tigres) o leones (leones), elefantes y payasos que caen una y otra vez para regocijo de los espectadores, maestros de pista que blanden látigos a diestro y siniestro, majorettes y equilibristas, trapecistas y forzudos.
Cuando asistir a una función circense se convierte en un acto de fe, imaginación pura en la que otros espectadores (¿o son los mismos traduciendo sus pensamientos al lenguaje de la creatividad?) ven sin ver, se emocionan ante objetos inanimados que se transforman en personajes de cuento como por arte de magia, aplauden como si no hubiera mañana, se dejan hacer.
Cuando asistir a una función circense sin saber muy bien que es lo que se puede encontrar bajo esa carpa que encierra sueños (de ello estamos seguros), que esconde magia en cada rincón de la pista circular, se convierte en una clase magistral que devuelve al mundo infantil al que debemos regresar con cierta frecuencia porque de otro modo la vida se vacía de sentido.
Cuando asistir a una función circense supone una demostración de que arte es el producto (efímero o no) y arte es el proceso y nunca antes la espera había sido tan emocionante.
Cuando asistir a una función circense permite dejarse acariciar por el espíritu de aquello que nunca debería pasar de moda porque la ilusión no se puede matar nunca por más que lo intentemos.
Porque pulsando sus cuerdas es como se gana la vida gente como Johann Le Guillerm.
Porque para descubir su trabajo nunca es demasiado tarde.
Porque, a pesar de todo queremos seguir
riendosuspirandotemiendosusurrandoaplaudiendo
como niños.




