
¿Y si un día, por casualidad, nos encontrásemos frente a un edificio en el que hay una puerta de salida pero no de entrada?
¿Y si de ese edificio saliese una música apetecible para bailar, gritos, carcajadas que resuenan en tus oídos, alegre ruido en definitiva?
Tal vez el no poder salir de algún sitio no sea el problema. En ocasiones el problema está en no poder entrar, en no poder iniciar aquello que tanto hemos planeado en nuestra mente y que, una y otra vez, no es posible llevar a cabo porque no depende sólo de ti.
Cuando tu vida se compone de un déjà vu constante, cuando la misma música suena una y otra vez en tu cabeza porque sabes que ese tema es el único que te inspira en esos momentos, a veces es mejor dejarse llevar, abrir puertas aunque la condena por tus actos sea eterna.
* Texto y fotografía: bolboreta.
2 comentarios:
Ay que razón tienes...ojalá fuese sencillo dejarse llevar y romper con todo aquello que nos lo impide. Hay que aprender a que a ignorar esas condenas eternas sin sentido.
Preciosa foto!!
Hasta cuando estás en Madrid?
Muack
sí, eso pasa con las puertas de emergencia. salir es fácil, pero entrar por ahí imposible. más de una vez me quedé encerrado al aire libre por salir a fumarme un piti en mis tiempos de estudiante. facultad de mierda arquitectónicamente diseñada, ya ves. facultad de diseño industrial castellonense, para más inri. la puta uji mori. donde el fascismo más imbécil se viste de pro-humanidades cursis.
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