
Giro sobre mi costado y allí estás.
Los ojos cerrados.
La respiración pausada, tranquila.
Lejano y cercano.
Todo y nada.
Dormido, deslizas tu brazo por mi cintura.
Puedo oler el salitre de aquel mar.
El océano que nos separa y nos une cada vez más.
Lejano y cercano.
Todo y nada.
Me dejo envolver por el oleaje.
La marea me arrastra a lugares ignotos.
Sigo sosteniendo tus dedos entre los míos.
Lejano y cercano.
Todo y nada.
Sé que volveremos.
Seguiremos presentes en cada suspiro.
Somos y estamos.
Lejanos y cercanos.
Todo y nada.
3 comentarios:
Ya estoy de visita para ver tus bellas imágenes y tus textos siempre interesantes, me dices que te gusta mucho México, yo lo quiero mucho, pero no me gusta como está actualmente, así que todos los que quieran algo de mi sufrido país, manden energía para que pronto apuremos el trago amargo presente.
Sé, Ariel, sé y me apena mucho. Sólo espero que todo lo que estáis pasando sirva para algo.
Mucha fuerza, mucho ánimo y mis buenas vibras desde España.
Abrazos.
El océano separa algunos continentes, pero muchas veces en su oleaje acerca a personas de sitios distantes con la finalidad de acercarse y encontrarse... es ahí donde la inmensidad se vuelve proximidad, donde la distancia ya no es lo que separa sino la cercanía. Tan lejos y tan cerca, nunca mejor dicho...
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