
Toma. Le acercó un pañuelo de papel para que se enjugase las lágrimas. Cuando lo sujetó con los dedos y empezó a abrirlo se dio cuenta de que un dibujo captaba su atención discretamente. Unas nubes hechas con puntos adornaban las esquinas, con un sol que luchaba por escapar de sus redes y lucir radiante. ¿Ves? Se puede llorar de alegría. Las lágrimas no tienen por qué ser síntoma de algo malo. Un pañuelo de papel con loción de aloe vera y un sol primaveral no ha de secar lágrimas de desesperación o de tristeza. No. Un pañuelo de papel con loción de aloe vera y un sol primaveral está destinado a momentos de alegría y felicidad. Porque el momento que ellos estaban viviendo así era. Al fin se habían encontrado. Al fin sabían lo que era llorar de alegría.
* Texto: bolboreta. Imagen extraída de http://soletas.blogspot.com/2010/07/nunca-fue-cierto.html
4 comentarios:
Me gustan tus textos, lástima que nos regales uno cada mucho tiempo.
Y a mí me gusta que me visites. Espero retomar mis blogs ahora que vuelve el mal tiempo y los días se hacen cortos.
Aunque no escriba te leo y espero que todo vaya bien.
Saludos y gracias.
Momentos como esos son increíblemente magníficos… van más allá de lo terrenal, porque son emociones en estado puro convertidos por las leyes de la física en cristalinas gotas de agua, recordándonos que la vida está llena de lágrimas y sonrisas…
Tú lo sabes bien. :-*
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